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Universidades, escuelas y  academias

Ningún imperio puede compararse al español, en cuanto a número de universidades. En los extensos dominios del Imperio fueron erigidos una multitud de universidades, colegios mayores, colegios menores, escuelas y reales academias.

UNIVERSIDADES DEL IMPERIO ESPAÑOL (siglos XVI, XVII, XVIII y XIX)

Relación de las universidades creadas por España, por orden cronológico de su creación.

1. Universidad de Santo Tomás de Aquino. Santo Domingo, 1538.
2. Universidad de San Pablo. México, 1551.
3. Universidad de San Marcos. Lima, 1553.
4. Universidad de Santiago de la Paz. Santo Domingo, 1558.
5. Universidad de Santo Domingo. Santa Fe de Bogotá, 1580.

6. Universidad de San Fulgencio. Quito, 1586.
7. Universidad de Santa Catalina. Mérida de Yucatán, 1622.
8. Universidad Javeriana. Bogotá, 1622.
9. Universidad de San Ignacio. Córdoba, 1622.
10. Universidad de San Gregorio. Quito, 1622.
11. Universidad de San Ignacio. Cuzco, 1623.
12. Universidad de San Javier. Charcas, 1624.
13. Universidad de San Miguel. Santiago de Chile, 1625.
14. Universidad de San Borja. Guatemala, 1625.
15. Universidad de San Ildefonso. Puebla, 1625.
16. Universidad de Nuestra Señora del Rosario. Bogotá, 1651.
17. Universidad de San Carlos. Guatemala, 1676.
18. Universidad de San Cristóbal. Guamanga, 1681.
19. Universidad de Santo Domingo. Quito, 1688.
20. Universidad de San Pedro y San Pablo. México, 1687.
21. Universidad Jesuítica. Guadalajara, 1696.
22. Universidad de San Antón. Cuzco, 1692.
23. Universidad de Santa Rosa. Caracas, 1721.
24. Universidad de San Francisco. Celaya, México, 1726.
25. Universidad de San Jerónimo. Habana, 1728.
26. Universidad de la Concepción. Concepción, Chile, 1730.
27. Universidad de San Felipe. Santiago de Chile, 1738.
28. Universidad de San José. Popayán, Colombia, 1745.
29. Universidad de Gorjón. Santo Domingo, 1747.
30. Universidad de San Javier. Panamá, 1749.
31. Universidad de San Bartolomé. Mérida, 1806.
32. Universidad de San Carlos. Nicaragua, 1812.
33. Universidad de San Agustín. Arequipa, 1827.

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Tan solo cuarenta y seis años después del descubrimiento de América, España fundó la primera universidad del Nuevo Mundo. Era el 28 de octubre de 1538. El centro universitario de Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo, se convirtió así en la primera de las más de treinta universidades que los españoles fundaron en América.

La Monarquía Hispánica creó hasta el siglo XIX, más de treinta universidades y dieciséis colegios mayores, además de incontables colegios menores y escuelas. Ningún imperio puede compararse al español en cuanto a número de universidades fundadas durante su dominio. Si contamos las universidades creadas o existentes en Europa, el Imperio Español tuvo más de 50 universidades.

Portugal no creó ninguna universidad en su época colonial en Brasil, tampoco el imperio belga en el Congo. Hubo que esperar al siglo XX para que Holanda fundara la primera universidad en una colonia suya. El Imperio británico fundó la universidad de Harvard en América del Norte en 1636, ochenta y cinco años después de la fundación de las dos grandes universidades españolas en el Nuevo Mundo, la Real Pontificia de México y la de San Marcos en Lima.

“Hay que sumar la totalidad de las universidades creadas por Bélgica, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia en la expansión colonial de los siglos XIX y XX para acercarse a la cifra de las universidades hispanoamericanas durante la época imperial española” (Mª Elvira Roca Barea).

En el siglo XVI se fundaron en los dominios españoles siete universidades, en el siglo XVII otras trece, y ocho más en el siglo XVIII. España fue durante trescientos años, “el agente más poderoso para transferir plantas, animales e instituciones europeas al Nuevo Mundo” (J.Tate Lanning)

Al igual que en Europa, las universidades del Nuevo Mundo se clasificaron en estudios generales y pontificias. Las generales estaban sometidas a la autoridad real, y su modelo fue la Universidad de Salamanca; mientras que las particulares dependían de las diócesis o de las órdenes religiosas, dominicos, franciscanos y jesuitas, y su referente fue la Universidad de Alcalá.

Cada universidad era autorizada para impartir estudios por Real Cédula o Bula Pontificia, o por ambos en el caso de que fueran a la vez reales y pontificias, como eran la mayoría de las universidades en el Nuevo Mundo. En muchas ocasiones la bula pontificia precedió a la real cédula, lo ha provocado que por la torpeza de los historiadores se discutan las fechas de la erección de las universidades. La universidad de Santo Tomás de Aquino no gozó de autorización real hasta 1558, a pesar de contar con bula papal desde su creación en 1538, lo que ha provocado una absurda controversia sobre quién tiene el honor de ostentar el título de primera universidad de América. Para algunos menos precisos sostienen que fue la Universidad Real Pontificia de San Marcos en Lima, creada en 1551.

A las universidades creadas en el Nuevo Mundo acudían sacerdotes, funcionarios de la administración, hijos de peninsulares, criollos e indios cuyo estatus social, por lo general, era alto. En las universidades se cursaban, como en el resto de la Cristiandad, los grados de Bachiller, Maestro y Doctor.  Hasta la desaparición de los virreinatos, 150.000 tituados salieron de las universidades españolas en América. 

Las facultades y disciplinas académicas son las tradicionales en toda Europa, desde la creación de las universidades: Derecho Canónico, Derecho Civil, Teología, Medicina, Artes y Filosofía. Además, en America, se crearon cátedras de lenguas indígenas. El conocimiento de éstas lenguas era obligatorio para ejercer la enseñanza sobre todo para los religiosos, que como los jesuitas, tenían prohibido ejercer la profesión si no sabían alguna lengua de indios. 

Los centros universitarios creados por los españoles en América sirvieron como trasvase cultural entre Europa y el Nuevo Mundo. Más de treinta mil libros entraron en México a finales del siglo XVI. El estudio universitario de las ciencias, las artes industriales y las bellas artes “colocó a Nueva España y al Perú en un alto lugar entre los pueblos cultos del mundo”. Alumnos que pasaron por las universidades fundadas por los españoles en América fueron considerados autoridades internacionales en su materia. Profesores de prestigio dieron clase en sus aulas. Las universidades europeas no eran mejores que las americanas. Si la Universidad de París, Bolonia y Salamanca fueron un referente para Europa, las universidades de Lima y México lo fueron, y lo son hoy en día para América.