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HISPANIA SACRA (5)

Tierra de María Santísima


TRES ADVOCACIONES MARIANAS HISPANOAMERICANAS - NICAN MOPOHUA - EL MILAGRO DE EMPEL - DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA (5 de agosto) - EL VERDADERO CULTO A LA MADRE DE DIOS - CANTO A LA INMACULADA (Mn Jacint Verdaguer) - ESPAÑA, TIERRA DE MARÍA SANTÍSIMA - EL MISTERI DEL ELX (drama sacro-lírico religioso que recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María) - EL MILAGRO MÁS DOCUMENTADO DE LA HISTORIA - "EL GRITERIO" EN NICARAGUA


Nuestra Señora del Pilar

TRES ADVOCACIONES MARIANAS HISPANOAMERICANAS
En Zaragoza, Nuestra Señora reconforta a los primeros cristianos, dejando el sólido Pilar sobre el que, según la antigua y arraigada tradición, se presenta en carne mortal.
En Guadalupe, la perfecta siempre Virgen Santa Marí­a, Madre del verdaderísimo Dios, se presenta como madre acogedora y tierna con los más humildes, dejando la prodigiosa tilma como indestructible testimonio.
En Montserrat, la Madre de Dios, como Sede de la Sabiduría Divina, muestra a Jesús Niño, ciñiendo ambos corona real, como recordando las palabras evangélicas: "mi Reino no es de este mundo" y "mi Reino no tendrá fin".

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Canto de la Salve y del Himno, en la catedral-basílica de Nuestra Señora del Pilar, seo metropolitana de la archidiócesis de Zaragoza, junto con la Seo del Salvador, que se encuentra en la misma plaza.
Pulsar en la imagen para oír la jaculatoria "Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne moral a Zaragoza".
Pulsar para ver el video >>>>>>>>>>>   SALVE e HIMNO

RADIOMENSAJE DE SU SANTIDAD PÍO XII, EL 12 DE OCTUBRE DE 1954

Venerables Hermanos y amados hijos que, clausurando vuestro Congreso Mariano Nacional, consagráis vosotros mismos y vuestra patria toda al Inmaculado Corazón de María:

¿Quién Nos pudiera dar en estos momentos que, así como con Nuestra voz conseguimos hacernos presentes en medio de vosotros, lo pudiéramos hacer igualmente con Nuestros ojos y Nuestros oídos, para escuchar el voltear de las campanas de toda España, las salvas de honor, los vítores y las aclamaciones, los suspiros y las plegarias que suben a lo alto; para ver a todo un pueblo agolpándose ante los altares de su Madre y Señora y ofreciéndole su corazón y su vida? «Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis y los oídos que oyen lo que vosotros oís» (cf. Mt 13, 16).

Porque España ha sido siempre, por antonomasia, la «tierra de María Santísima» y no hay un momento de su historia, ni un palmo de su suelo, que no estén señalados con su nombre dulcísimo. La histórica catedral, el sencillo templo o la humilde ermita a Ella están dedicadas; y si quisiéramos solamente evocar, según se Nos vienen a las mientes, algunas de las advocaciones principales, que como piedras preciosas en manto riquísimo son ornamento del territorio español: Covadonga, Begoña y Montserrat; la Peña de Francia, la Fuencisla y Monsalud; la Almudena, el Sagrario y los Desamparados; Guadalupe, los Reyes y las Angustias, Nos parecería o que estábamos recorriendo la topografía nacional o que íbamos fijando los hitos principales de la historia de España. Eran pinceles españoles los de Juan de Juanes, Zurbarán, el Greco y Murillo; y por eso rivalizaron en representarla a cual más hermosa.

Gubias y cinceles españoles fueron los de Gregorio Hernández, Alonso Cano, Martínez Montañés y Saltillo y por serlo no pudieron menos de estar dedicados de modo especial al servicio de su Madre amantísima. Y si es un Rey Santo el que cabalga para conquistar Sevilla, irá con Nuestra Señora en el arzón; y si son proas castellanas las que, precisamente tal día como hoy, violan el secreto de las tierra americanas, sobre una de ellas irá escrito necesariamente el nombre de «Santa María», ese nombre que luego el misionero y el conquistador irán dejando en la cima inaccesible, en el centro de la llanura sin fin o en el corazón de la selva impenetrable, para que sea también allí fuente de gracia y de bendición.

Pero entre tantas advocaciones, Venerables Hermanos y amados hijos, acaso ninguna para vosotros tan entrañable, ni tan enraizada en vuestra carne misma, como esa Virgen Santísima del Pilar, que en estos instantes tenéis ante los ojos.

Y tú —oh Zaragoza— no serás ya insigne por tu privilegiada posición, por tu cielo purísimo o por tu rica vega, «loci amoenitate, deliciis praestantior civitatibus Hispaniae cunctis», como la llama el gran Isidoro de Sevilla; no lo serás por tus magníficos edificios, donde galanamente se salta sin desentonar de los primores mozárabes a las elegancias platerescas; no lo serás por haber oído el paso cadencioso de las legiones romanas o por el aliento indomable que te sostuvo «siempre heroica» en los heroicos sitios; lo serás por tu tradición cristiana, por tus Obispos, Félix, en pluma de San Cipriano «fidei cultor ac defensor veritatis», S. Valero y S. Braulio; por Santa Engracia y los Mártires innumerables, a los cuales podemos añadir el santo niño, embellecido también con la púrpura de su sangre, Dominguito del Val. Lo serás, sobre todo, por esa columna contra la cual, rodando los siglos, como contra la roca inconmovible que, en el acantilado, desafía y doma las iras del mar, se romperán las oleadas de las herejías en el período gótico, las nuevas persecuciones de la dominación arábiga y la impiedad de los tiempos nuevos, resultando así cimiento inquebrantable, inexpugnable valladar e insuperable ornamento, no sólo de una nación grande, sino también de toda una dilatada y gloriosa estirpe! «Yo he elegido y santificado esta casa —parece decir Ella desde su pilar— para que en ella sea invocando mi nombre y para morar en ella por siempre» (cf. 2 Paral. 7, 16); y toda la Hispanidad, representada ante la Capilla. angélica por sus airosas banderas, parece que le responde: «Y nosotros te prometemos quedar de guardia aquí, para velar por tu honra, para serte siempre fieles y para incondicionalmente servirte».

Pero hoy vosotros, Venerables Hermanos y amados hijos, si habéis venido aquí, si os habéis reunido en todos los centros marianos de la nación, ha sido con una intención precisa: evocando aquella jornada inolvidable en el Cerro de los Ángeles, de 1919, donde España se consagró al Corazón Sacratísimo de Jesús, os habéis hoy querido consagrar al de María, en la confianza de que, en esta hora ardua de la Humanidad, Dios querrá salvar al mundo por medio de aquel Corazón Inmaculado.

¡Bien merece sin duda ninguna, hijos amadísimos, esta manifestación de vuestra piedad al Corazón Purísimo de la Virgen, sede de aquel amor, de aquel dolor, de aquellos altísimos afectos, que tanta parte fueron en la redención nuestra, principalmente cuando Ella «stabat iuxta Crucem», velaba en pie junto a la Cruz (cf Jn 19, 25). Bien lo merece aquel Corazón, símbolo de toda una vida interior, cuya perfección moral, cuyos méritos y virtudes escaparían a toda humana ponderación! Y bien justo es también que lo hagáis vosotros, si no fuera por otra razón, por ser la patria de San Antonio María Claret, apóstol infatigable de esta devoción, que Nos mismo hemos elevado al honor máximo de los altares.

Pero Nos creemos que hoy más que nunca, precisamente porque las nubes cargan sobre el horizonte, precisamente porque en algunos momentos se diría que las tinieblas van borrando aún más los caminos, precisamente porque la audacia de los ministros del averno parece que aumentan más y más; precisamente por eso, creemos que la Humanidad entera debe correr a este puerto de salvación, que Nos le hemos indicado como finalidad principal de este Año Mariano, debe refugiarse en esta fortaleza, debe confiar en este Corazón dulcísimo que, para salvarnos, pide solamente oración y penitencia, pide solamente correspondencia.

¡Prometédsela vosotros, hijos amadísimos de toda España; prometedle vivir una vida de piedad cada día más intensa, más profunda, y más sincera; prometedle velar por la pureza de las costumbres, que fueron siempre honor de vuestra gente; prometedle no abrir jamás vuestras puertas a ideas y a principios, que por triste experiencia bien sabéis dónde conducen; prometedle no permitir que se resquebraje la solidez de vuestro alcázar familiar, puntal fundamental de toda sociedad; prometedle reprimir el deseo de gozos inmoderados, la codicia de los bienes de este mundo, ponzoña capaz de destruir el organismo más robusto y mejor constituido; prometedle amar a vuestros hermanos, a todos vuestros hermanos, pero principalmente al humilde y al menesteroso, tantas veces ofendido por la ostentación del lujo y del placer! Y Ella entonces seguirá siempre siendo vuestra especial protectora.

Ante vuestro trono, pues, oh Madre Santísima del Pilar, —diremos parafraseando las palabras por Nos mismo pronunciadas en ocasión solemnísima [2]— Nos, como Padre común de la familia cristiana, como Vicario de Aquel, a quien fue dado todo poder en el cielo y en la tierra, a Vos, a Vuestro Corazón Inmaculado confiamos, entregamos y consagramos no sólo toda esa inmensa multitud ahí presente, sino también toda la nación española, para que vuestro amor y patrocinio acelere la hora del triunfo en todo el mundo del Reino de Dios y todas las generaciones humanas, pacificadas entre sí y con Dios, Os proclamen bienaventurada, entonando con Vos, de un polo al otro de la tierra, el eterno «Magnificat» de gloria, amor y gratitud al Corazón de Jesús, único refugio donde pueden hallarse la Verdad, la Vida y la Paz.

Que la bendición del cielo, de la que quiere ser prenda la Bendición Nuestra, descienda sobre todos vosotros: sobre Nuestro dignísimo Cardenal Legado; sobre el Jefe del Estado; sobre todos Nuestros Hermanos en el Episcopado ahí presentes; sobre todas las Autoridades; sobre el clero, religiosos y fieles que están en estos momentos oyéndonos y sobre toda la nación española, a la cual continuamente deseamos toda clase de bienes y de prosperidades.

NICAN MOPOHUA
Éste es el documento histórico en el que se relata las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego, indígena azteca, ocurridas entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531. Es un escrito originalmente en lengua náhuatl, "lingua franca" en Mesoamérica y todavía en uso en varias regiones de México. A pesar de que muchos documentos indígenas comienzan con el Nican Mopohua, estas dos palabras iniciales han permanecido por antonomasia para identificar este relato. El título completo es: "Aquí se cuenta se ordena como hace poco milagrosamente se apareció la Perfecta Virgen Santa María, Madre de Dios, nuestra Reina; allá en el Tepeyac, de renombre Guadalupe". Este relato es la principal fuente sobre el Mensaje de la Santísima Virgen a san Juan Diego, a México y al Mundo. La copia más antigua se halla en la Biblioteca Pública de Nueva York Rare Books and Manuscripts Department. The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundation. El autor del documento fue Don Antonio Valeriano (1520-1605), sabio indígena y aventajado discípulo de Fr. Bernardino de Sahún. Valeriano recibió la historia por el mismo Juan Diego, quien murió en 1548.
En cuanto al argumento del documento: es la narración de la evangelización de una cultura donde la ayuda de Dios y de la Virgen fue evidente. Por medio de un estilo correcto, digno y sólido uno se da cuenta que esta evangelización llegó hasta la más profunda raíz de la cultura pre-hispánica, llevándose a realizar la de dos pueblos irreconciliables. Aparece María Santísima portadora de Cristo. Lo esencial del Nican Mopohua y lo esencial del mensaje glífico de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe: el Niño Sol que lleva en su vientre Santísimo.





Relato de las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, ocurridas del 9 al 12 de diciembre de 1531.

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EL MILAGRO DE EMPEL
El 7 de diciembre de 1585, el tercio del maestre de campo Francisco Arias de Bobadilla combatía en la isla de Bommel (Países Bajos), bloqueado por completo por la escuadra de los rebeldes de los Países Bajos, comandada por el almirante Hohenlohe-Neuenstein. Cuando la situación era desesperada para los soldados españoles, un soldado cavó una trinchera y encontró una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción. Bobadilla instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Inmaculada. Esa noche se desató un viento inusual y frío que heló las aguas del río Mosa. Entonces, los españoles, marchando sobre el hielo, atacaron por sorpresa a la escuadra rebelde al amanecer del 8 de diciembre, obteniendo una victoria tan completa que Hohenlohe-Neuenstein llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro». Aquel mismo día, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia.  Empel       (pulsar para ver)

El Milagro de Empel y la Inmaculada Concepción
Basílica de Santa María la Mayor, Roma


DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA (5 de agosto)

La Basílica de Santa María la Mayor, tiene nombres diversos, como Santa María de las Nieves (debido a la nevada que indicó la forma del templo), Santa María Liberiana (por su fundador, el papa Liberio), Santa María del Pesebre (por la reliquia del Santo Pesebre) y Santa Maria Maggiore, en italiano.

Ésta es una de las cuatro basílicas mayores y una de las cinco basílicas patriarcales asociadas con la Pentarquía (Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía, Jerusalén). Esta basílica es el templo más grande e importante de las dedicadas en Roma al culto mariano. En ella están sepultados varios papas, entre ellos, Clemente VIII, Paulo V y san Pío V. Mediante la Constitución Apostólica "Sacri Apostolatus" (7 de octubre de 1647), Inocencio X, recogiendo los deseos del rey de España Felipe IV, erige la Obra Pía de Santa María la Mayor, por la que se asignaba una renta anual al cabildo de la basílica, con la obligación de preces para la Monarquía Española. Desde entonces, los Reyes de España han sido protocanónigos honorarios del Cabildo Liberiano. Tras diversas vicisitudes históricas, el 27 de agosto de 1953, se firma el Concordato entre la Santa Sede y España, por el que, entre otras cosas, se renueva dicho privilegio mediante la bula "Hispaniarum fidelitas" (de 5 de agosto de 1953), como se recoge en el párrafo primero del artículo XIII: «En consideración de los vínculos de piedad y devoción que han unido a la Nación Española con la Patriarcal Basílica de Santa María la Mayor, la Santa Sede confirma los tradicionales privilegios honoríficos y las otras disposiciones en favor de España».

EL VERDADERO CULTO A LA MADRE DE DIOS El Concilio de Trento enseña los fundamentos del culto de hiperdulía a la Virgen María, Madre de Dios, en contra de la osadía protestante, que, en su torpeza e ignorancia, pretendía ver en esta segura devoción un modo de superstición (cfr. Conc. de Trento, DZ. 941, 952 y 984). 

CANTO A LA INMACULADA
Mn Jacint Verdaguer

Oh Verge Immaculada,
per vostra Concepció,
d’Espanya Reina amada,
salvau vostra nació.
Concebuda sou, Maria,
és lo càntic celestial
que la terra al cel envia
com un himne triomfal;
Concebuda sou, Maria,
sens pecat original.
Vós, Maria, sou l’estrella
que guià Espanya al Nou Món,
la de l’alba hermosa i bella
de la glòria que se’ns pon.
Oh Maria, hermosa estrella,
resplendiu d’Espanya al front.
Quan sa Reina era Maria,
nostre regne era el més gran,
sa bandera el món cobria
des d’Amèrica a Lepant.
Si a regnar torna Maria,
ses grandeses tornaran.
Vós d’Espanya sou la glòria,
Vós lo Sol del Principat;
nostra pàtria i nostra història,
Vós, oh Verge, ens ho heu donat:
tronos són de vostra glòria
Covadonga i Montserrat.
Patrimoni ets de Maria,
oh, d’Espanya, hermós país!
mes avui l’error hi nia
que et farà poble infeliç.
Oh!, xafau-li el cap, Maria,
que és la serp del paradís. 

La Inmaculada Concepción, de Francisco Zurbarán.

ESPAÑA, TIERRA DE MARÍA SANTÍSIMA

España tiene el gran honor de haber sido la única tierra en que María Santísima se apareció en carne mortal, es decir, mientras vivía en la tierra. La tradición sitúa este hecho el 2 de enero del año 44, en Cesaraugusta, a orillas del Ebro. La Madre de Dios se presentó ante al Apóstol Santiago el Mayor, que predicaba el cristianismo en nuestro suelo. Así es como, desde los albores de nuestra historia, la Virgen María forma parte de nuestra tradición y es objeto de devoción en todos los rincones de nuestra Patria.

Estamos en España, con razón denominada tierra de María. Sé que en muchos lugares de este país la devoción mariana de los fieles halla expresión concreta en tantos y tan venerados santuarios, dijo el Juan Pablo II, durante su visita a Zaragoza.

Por la defensa que hizo España de la Inmaculada durante siglos, antes de que se proclamase el dogma, Pío IX decidió colocar el monumento a la Inmaculada en la Plaza de España, en Roma. Esta plaza recibió este nombre, porque en ella se levanta el Palazzo di Spagna, que desde 1647 alberga la Embajada de España ante la Santa Sede, así como la Embajada de España ante la Soberana Orden de Malta y también las Obras Pías de los Establecimientos Españoles en Italia, de las que el embajador de España es gobernador.

La Inmaculada Concepción aparece también en las más altas instituciones españolas. Azul es el color de la banda de la Orden de Carlos III, la más alta condecoración española, siendo la imagen de la Purísima la que adorna sus distintas condecoraciones.

IMÁGENES SELECTAS DE ALGUNAS ADVOCACIONES MARIANAS   (pulsar en cada epígrafe para ver su contenido)

Himno a la Virgen del Pilar

Virolai a la Mare de Déu de Montserrat

Salve Marinera en honor a la Virgen del Carmen

Virgen del Carmen, la Carihuela, Málaga

Salve Marinera, en el buque escuela "Juan Sebastián de Elcano"

Himno a la Esperanza Macarena

Procesión de la Virgen de los Reyes, Sevilla 15 de Agosto de 2016

Salve Rociera

Divina Pastora, romería de Cantillana

Divina Pastora, tres siglos de devoción


Misteri - Elx
Misterio de Elche


EL MILAGRO MÁS DOCUMENTADO DE LA HISTORIA
EL COJO DE CALANDA
Se han escrito miles de páginas en todo el mundo sobre este hecho extraordinario —la suspensión de una ley física— que ocurrió en el pueblo aragonés de Calanda, donde entre las diez y las once de la noche del viernes 29 de marzo de 1640, sucedió un hecho extraordinario. Por intercesión de Nuestra Señora del Pilar, al joven campesino Miguel Juan Pellicer, de 23 años, le fue restituida de modo repentino la pierna derecha, que, tras un accidente con un pesado carromato, le había sido amputada en el Hospital de Gracia de Zaragoza, hacía ya más de dos años (1638) y que estaba enterrada en el cementerio del hospital. Un notario levantó acta del milagro, presenciado por muchos de testigos, y aprobado por el Arzobispo.

Enlace al video publicado en 2012

Milagro de Calanda (1640).
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Concilio III de Toledo, óleo sobre lienzo del pintor José Martí y Monsó (1862)

LA GRITERÍA - EN NICARAGUA, Y TODA LA COMUNDAD NICARAGÜENSE EN USA, CELEBRA LA INMACULADA
La celebración de “La Gritería” nació en 1857, en San Felipe de León. El 7 de diciembre de cada año se celebra en todas las casas nicaragüenses.
En la víspera de la festividad de La Inmaculada Concepción de la Virgen María, familiares y amigos acostumbraban visitar las casas donde se preparan altares para la fiesta de la Inmaculada. Algunos entonaban cantos tradicionales a la Virgen y los dueños de las casas brindaban manjares, golosinas y refrescos a los visitantes. A esto se le llama popularmente “La Gorra” o “el Brindis”.
La fiesta de La Purísima es acompañada de cantos, pólvora y brindis de frutas, dulces y refrescos típicos. La gente recorre las calles al anochecer del 7 de diciembre y se detiene en las casas que tienen altares confeccionados especialmente para ese día. Al acercase a la puerta, gritan: ¡¿Quién causa tanta alegría?!; y la gente, desde adentro, contesta: !La Concepción de María!. Con eso se inicia el canto.
Los cantos han sido, son y serán siempre los mismos que se cantaron cuando la Inmaculada llegó al pueblecito de El Viejo en brazos de don Lorenzo de Cepeda. Los nicaragüenses se los saben de memoria. Grandes y chicos corean los versos de “Pues Concebida”, “Tu Gloria, Tu Gloria”, “Por eso el Cristianismo”, "Oh Virgen de Concepción”, “Salve Virgen Bella”, “Salve, Salve, Cantando a María” , “Dulces Himnos”, y la tradicional “Toda Hermosa Eres María”, que termina con el “Alabado”.

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LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉTRADICIÓN JOSEFINA NOVOHISPANA Y CUZQUEÑA

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